Nos levantamos un poco pronto por la mañana y fuimos a la estación de Kyoto para ir a Nara. De camino paramos en una “combini” y compramos allí el desayuno. Hay dos trenes que van a Nara el exprés que tardar unos 50 minutos (atención este sale del andén #8!) y el de cercanías que tarda casi el doble (andén #10). Nosotros nos equivocamos de andén y cogimos el lento, así que al final el madrugón nos sirvió de poco y decidimos pasar alli el día entero tranquilamente.
Finalmente cuando llegamos a la estación de Nara fuimos a la oficina de turismo a buscar un mapa y la dependienta al saber que éramos de España nos despidió con un “hasta pronto”.
Con el mapa en la mano nos dirigimos por Sanjô Dôri, que es una calle comercial muy interesante, hacia el parque de Nara. Nuestra primera parada fue en el Templo Kofukuji y vimos la Pagoda de cinco pisos, que con sus 50 metros es la segunda más alta del país. Después de ver la pagoda, entramos en el Parque de Nara famoso por sus ciervos (mensajeros de los dioses).
El parque es muy extenso y está lleno de ciervos en libertad. Compramos unas galletas especiales que venden en el mismo parque llamadas “shika sembei” (150¥) y estuvimos alimentando a las criaturas. En principio los ciervos son muy inofensivos y sociables, aunque a mi uno de ellos me dio un mordisco en el michelin cuando me quede sin galletitas…
Cartel con la normativa del Parque de Nara:
Nada de dar comida extraña ni darles palazos!
Tampoco se os ocurra tocar las crias que mama-cierva se enfada!En el fondo son muy monos los ciervos.
Paseando tranquilamente llegamos hasta el Templo Todaiji y fuimos a ver el Gran Buda, llamado así porque es la estatua de Buda más grande de Japón (mide casi 22 metros de altura). Para entrar en el templo hay que pagar 500¥ que bien merecen la pena.
Más tarde decidimos subir hasta el Atrio Nigatsu-do, que es un templo que está arriba de una colina y en el que se puede disfrutar de unas vistas impresionantes de Nara. A los pies del templo había un pequeño restaurante de fideos en el que paramos a comer. La verdad es que para estar en la zona que estaba no era nada caro.
Después de estar en el Nigatsu-do, fuimos volviendo hacia Nara-machi (ciudad de Nara) y estuvimos comprando en varias tiendas, una de ellas fue en la Manekinekonote, una tienda que vendía artículos hechos con telas tradicionales y con motivos de gatos y conejos. Impresionante.
Sobre las 5 de la tarde, que ya era de noche, camino a la estación de Nara para volver a Kyoto, vi en un cartel la mascota polémica de Nara que Mo me había contado por teléfono. Resulta que es la figura de Buda con cuernos de ciervo, imagino que algún iluminado pensó que la mascota tenía que reunir los dos símbolos más importantes de la ciudad, pero ¿Alguien se imagina que pasaría si en España se hiciera lo mismo con un Cristo?
Què fort lo del Buda amb banyes de cérvol!! Però al final la mascota que va guanyar no va ser l’altra que van proposar?
La botiga aquesta que dieu, la Mannekinote, m’hauria encantat anar-hi!
Per cert, m’encanta el llibre de Komomo, estic aprenent més coses! Ookini!
No conec l’altre mascota, que pots posar una fotiko?
Doncs la botiga aquesta ens pensavem que només estava a Nara, però després per Kyoto en varem trobar varies. La veritat es que tot el que hi havia era súper maco!!!
L’altra mascota era un cérvol molt rodonet amb la teulada del Todai-ji.
Ei! Que has posat el vídeo del ataque!! Què desagraït, a sobre que li donaves galetes! No en tenen mai prou els buitres de Nar XD